lunes, 12 de octubre de 2009

A veces ocurre que no sabe uno muy bien quién es: ahí está el viejo imperativo del “conócete a ti mismo”. 

El yo es sin duda uno de los grandes enigmas filosóficos de toda la historia. Pero también es muy común una situación peculiar: que nos conozcamos, pero no nos gustemos. 

Que la insatisfacción se haya convertido en compañera de viaje: del bus al trabajo, del trabajo al bus. Los fines de semana en los vomitorios de las ciudades. La rutina de la vida moderna nos ha convertido en animales solitarios. 

Mucho mejor viajar en taxi que en bus, dónde va a parar. En el taxi soy sólo uno, y puedo ser muchos a la vez. En el autobús, todos somos uno. Mucho mejor soñar ser otro, antes que verse obligado a aceptar el “quién” que nos tocado, o el que la sociedad nos ha impuesto. Dejamos hoy una canción para todas las vacaciones. 

Una letra y un ritmo para darle vueltas a la identidad personal, la vida moderna, la sociedad, la aceptación del yo. Que no se diga que las canciones son superficiales: a veces, los superficiales somos nosotros, empeñados en engañarnos antes de aceptar lo que somos.

 


Tags: Enseñanza

Publicado por MafferFereda @ 12:40
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